La tiranía del tiempo

Julio 28, 2009

Que sí, que estámuy visto, pero no me cansaré de decir:

1. Que no tengo tiempo para nadaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

2. Que sólo coin la presión del tiempo límite reacciono con efectividad…

o…

3. … que a veces me atasco y no hay manera de moverme (para mi desesperación).

4. Que los días deberíasn ser de 48 horas.

5. Que no tengo espacio ni pa mis hobbies

y

6. ¡Que solo quiero dormir, coño!

Y es que…

CONCLUSIÓN:

Tengo mi reloj trastocado.

Hey, no vayas presumiendo por ahí…

Todos tenemos algún cadáver bajo la alfombra. Sé que esta afirmación recuerda al dicho “mal de muchos, consuelo de tontos”, pero no veas lo que reconforta.

Cadáveres. Hay muchos tipos de cadáveres: Pequeñitos, que los puedes tapar pisándolos y nadie los ve; enormes, y entonces es mala cosa porque estás a un tris de que te pillen, a no ser que la justicia sea ciega, que lo es; muy feos, tan feos como matar a un padre, de los que hasta tú te sientes avergonzado y te preguntas una y otra vez cómo coño has podido ser tan estúpido y caer en un error tan evidente; y hasta guapos, tan bellos que puedes llevarlos cogidos de la mano y todo el mundo te perdonará la falta, cegados por la belleza de tu infracción.

Pero al final, sean como sean, más altos o más bajos, más avispados o tontos de remate, sólo nos queda una opción si queremos sobrevivir a ésta:

Todos acabamos intentando enterrar muy profundo nuestros cadáveres en algún jardín de muy difícil acceso, porque si no, si no lo logramos, se acabarán levantando, saldrán de debajo de la alfombra donde los metimos provisionalmente y se comerán toda nuestra vida, destruyéndola por completo.