Ya tenía yo ganas de tratar este temita un poquillo, y seguro que no os suena a chino, ni en Cáceres ni en ningún otro lugar de España, aunque esta vez me centraré en esta ciudad, que es lo que conozco:

Recuerdo aquellos tiempos en los que se podía acceder sin problema alguno a cualquier garito sin distinción de raza, sexo, ropaje o lo que fuese. Qué pena que sólo sea eso, recuerdos.

Porque en esta bendita ciudad también hay iluminados que, esgrimiendo un supuesto glamour que no han tenido ni tendrán, pretenden convertir sus garitos en bellos oasis en los que niños y niñas vestidos como Ken y Barbi beban ese dulce néctar que muchas veces es garrafón mientras escuchan un sonido repetitivo del que dicen que son canciones distintas aunque todas parezcan cortadas por el mismo patrón. No hay problema, todo eso está muy bien, cada uno con lo que le guste y no hay más que hablar. El problema viene cuando, esgrimiendo el tan nombrado derecho de admisión, pretenden alejar de su oasis particular a toda aquella persona que por una u otra razón consideran indeseable, ya sea por un motivo u otro. ¿Y el derecho de admisión? Pues el mismo, que viene debidamente regulado por nuestros señores gobernantes y legisladores, se lo saltan a la torera dado que no cumplen con la normativa relativa al mismo, ni más ni menos. Eso, señores, al final se llama DISCRIMINACIÓN INTERESADA, por un motivo u otro, pero DISCRIMINACIÓN al fin y a cabo.

En mi caso personal yo ya paso mucho de estos temas. Entre que no me gusta ni la música ni el ambiente de muchos de estos locales a los que pretenden dotar de una supuesta elegancia y glamour, pues ni me molesto en intentar entrar. Pero es que el otro día me hizo gracia una situación que yo ya había vivido: impidieron entrar a un chico en camiseta de tirantes en un local sólo por llevar esa camiseta “de tirantes” (en mi caso me advirtieron para la siguiente ocasión).

Camisetas de tirantes, zapatillas, gorras, pelo largo… y un sin fin de excusas que o bien esconden un pensamiento racista, elitista y discriminatorio, o bien se utiliza como excusa cuando hay aforo completo para quitarse gente de encima (curioso que un miércoles o jueves por la noche, cuando no hay apenas gente, me dejen entrar hasta en pijama si hace falta) o bien, en otras ocasiones, se utiliza de forma aleatoria por unos sujetos llamados “porteros” que se creen con un poder que no tienen y campan a sus anchas sin que nadie les pare los pies (¡Ojo! Conozco a muchos porteros y tengo amigos que trabajan de eso y no todos son iguales, pero desgraciadamente la mayoría andan pasados de rosca con un ego intocable y que se creen, como ya he dicho, con un poder que no tienen, actuando así, desgraciadamente en muchos casos, con absoluta impunidad).

Por otro lado, es curioso ver que este comportamiento reiterado de negación de acceso a un local sucede, casi siempre, exclusivamente en el caso de los hombres. Todavía no he visto a un portero parar a una mujer bonita, por muchas zapatillas que lleve puestas, en la entrada de un garito. Será política de empresa, que para ellos las mujeres se rigen por normas distintas que los hombres. Pues yo a eso lo llamo DISCRIMINACIÓN. Como si sus pies en zapatillas no apestasen tanto o más que los míos.

También es curioso que aplicar así su particularmente entendido “derecho de admisión” es probablemente una política de negocio equivocada, pues muchas veces el que más consume no es el ken repeinado que viste de punta en blanco (que tiene todo el derecho del mundo también a vestir así si quiere), sino el inofensivo chico que sale con la comodidad de sus zapatillas y que va a beber cuatro veces más que el otro, quizás porque como las chicas monas no le van a hacer caso por sus “pintas” o por su cara de tío normal dado que no aparenta cosas que no tiene ni le llaman los jerseys rosa ni los ferraris rojos ni tiene aparcado uno en la puerta del garito ni tampoco tiene pinta de tener mucha pasta, se tendrá que dar a la bebida esa noche para olvidar que no es un triunfador como el ken que se las lleva de calle justo en su cara. (Pero eso no es problema del pobre “perdedor”, sino que es cosa del pensamiento interesado de muchas mujeres, que no veas cómo son algunas… pero eso es otra historia en la que a lo mejor me da por entrar algún día).

Pues nada, volviendo al Derecho de Admisión, para que todos tengamos claras las reglas del juego con las que deberíamos jugar, ahí va la normativa vigente. Es corta y merece la pena:

REAL DECRETO 2816/1982, DE 27 DE AGOSTO, POR EL QUE SE APRUEBA EL REGLAMENTO GENERAL DE POLICIA DE ESPECTACULOS PUBLICOS Y ACTIVIDADES RECREATIVAS.

(B.O.E. 06-11-1982)

El público no podrá:

Art. 51.1.e) Entrar en el recinto o local sin cumplir los requisitos a los que la Empresa tuviese condicionado el derecho de admisión, a través de su publicidad o mediante carteles, bien visibles, colocados en los lugares de acceso, haciendo constar claramente tales requisitos.

Ahora bien, no toda exigencia de una empresa es legal. No se permiten, lógicamente, exigencias discriminatorias de ningún tipo, ya sea raza, sexo, idioma… ya sabéis, no es legal por ejemplo no permitir la entrada a negros o gitanos o a mujeres feas que no se hayan afeitado el bigote.

Por ello, resumiendo, se podría prohibir la entrada al local en los siguientes casos:

1. Embriaguez (sin comentarios, por el bien de los clientes ya dentro y por el bien del mismo borracho, que ya se sabe que estos casos provocan muchas broncas sin sentido. Me sé de más de uno al que tendrían que haberle impedido la entrada a algún que otro garito más de una vez, jajaja).

2. Llevar cualquier objeto que pueda causar daño a personas o cosas (Pues yo no me desprendo de mi cadenita del cinturón que es muy guay).

3. Llevar o consumir cualquier droga o sustancia psicotrópica (Mucho ojo aquí que muchos Ken son los primeros en ponerse de farlopa hasta las cejas en los lavabos de esos garitos tan glamourosos).

4. Bulleros contrastados (Vamos, esos payasos que todos conocemos en nuestras ciudades que van buscando bronca y alboroto sin sentido porque sí).

5.Aquellos que provoquen cualquier desorden en el Local (NO, bailar desenfrenadamente una canción de Bisbal todavía no se entiende como desorden… desgraciadamente).

6. Ausencia de aseo personal (es que si vas oliendo a montuno porque vienes de correr la maratón de Las Minas, pues debes pasarte por tu casita antes a bañarte y luego echarte Nenuco).

7. Llevar ropa no adecuada a las exigencias del negocio, como calzado o ropa deportiva, camisetas de tirantes o ropa en mal estado (Ojo con lo de las camisetas de tirantes, que si a un tío con tirantes le pueden apestar los alerones, a un tía igual, y todavía no he visto a una mujer ser parada por llevar las axilas al aire – ¡Ah, que ellas vistiendo así van más monas y se les acentúan los pechos y verlas así mola! ¡Ya lo entiendo todo! – y lo de la ropa en mal estado… pues no te digo que ahora rasgarse los pantalones y las camisas está de moda y que hasta marcas como levis te venden ya los pantalones rotos (con lo fácil que es comprarse unos vaqueros chuscas en el mercadillo y rajarlos tú mismo)… Pues si es un portero el que me tiene que decir que llevar camiseta heavy es ropa inapropiada o en mal estado… mal vamos ¡Y OJO DE NUEVO!, que aquí no dice nada del peinado, ¿ok? Que ir con una cresta porque te apetezca es tan legal como ir con el pelo chorreando de gomita).

Pues sí, todo esto está muy bien, y debería ser respetado de veras, como si a la empresa le da por decir que sólo entran los que vayan totalmente vestidos de verde fosforito. Pues muy bien, pero es que no sólo basta con decirlo y fastidiarte tras llevar media hora en la cola, sino que además hay que escribirlo y enseñarlo bien clarito en las entradas de los garitos, concretamente, en unos cartelitos muy monos que deben exponer en las puertas, visibles para los que están en la calle, debiendo ser esos cartelitos un mínimo de 30 centímetros de ancho por 20 de alto, sin que conste, por supuesto, ninguna norma discriminatoria.

¿Y en realidad qué sucede? Que ni cartelito ni leches, en CÁCERES hacen lo que les sale de los cojones y muchas veces te ves impotente, con tus zapatillas, mientras dentro fijo que hay más de uno y de dos con sus nike, que son igual de deportivas que las tuyas (cuando quieran hacemos la apuesta). Y es que no tener el cartelito es ILEGAL. Repito: I-L-E-G-A-L.

Estos empresarios apandadores de los que por desgracia hay muchos en Cáceres tienen todo el derecho a ejecer su DERECHO DE ADMISIÓN, pero amigos, siguiendo las normas, no discriminando ni actuando de forma aleatoria o porque no te gusta mi jeta, y todo ello empieza por algo tan simple como COLOCAR EL P**O CARTEL. Mientras tanto, mientras no tengan ese cartel, es ilegal impedirte el paso con zapatillas, tirantes o vestido de Don Pimpón.

¿Y qué haces si no hay cartel y te impiden el paso? Pues ale, a pedir Libro de Reclamaciones, que incluso estando fuera deben dártelo, porque no te permiten el acceso de forma legal. Y si no te dan Libro de Reclamaciones, pues a la policía para que les obliguen a dártelo, y que la policía haga que te lo den (OJO, la policía no va a poder obligarles a que te dejen entrar, pero sí a que te den el librito de marras), y que se le caiga el pelo al empresario de turno con una sanción tras otra (si vais varios, a poner una reclamación cada uno).

Otro tema es que llames a la Policía y ni se digne aparecer. Pero eso es otra historia en la que quizás algún día también entre.

Bueno, no sé si me he extendido mucho, pero ya veis cómo están las cosas en CÁCERES, y no necesito decir qué locales son, que aquí todos nos conocemos,que áquí de ser unos pobrecitos a algunos les ha dado por aparentar como si esto fuese la zona más elitista de Madrid. A mí, la verdad, me da igual, pero eso no quiere decir que su comportamiento deje de ser ILEGAL y que yo no pueda exigir el cumplimiento de la normativa vigente ni defender mis derechos si quiero, así que, si os tratan indebida e ilegalmente una noche de juerga y ese día no tenéis prisa, podeís probar a no dejar pasar la afrenta (que siempre las dejamos pasar por no tener bronca y nos dejamos pisotear cuando son ellos los que incumplen, no nosotros) y ser nosotros los que les exijamos a ellos por una vez, a ver qué sucede. Y si el portero se pone tonto y te arrea, procura no ir bebido, que haya testigos suficientes y largarte al centro médico más cercano a por un parte y que te hagan una prueba sanguínea para demostrar que no vas borrachín (a ser posible, y si no, que lo reflejen en el parte). Así, con un poco de suerte, le sacas algunas pelas al porterito, le cae una falta (y con mucha suerte, dependiendo de lo que te haya cascado, delito), el estado le sanciona como le venga en gana (mejor con multa, que el dinero duele más) y a lo mejor hasta le echan, por cerril (ya va siendo hora de regular debidamente la profesión de portero como pasa en Inglaterra y que no pueda impedirte el paso ningún armario ropero que no sepa razonar).

Mientras tanto, con respecto a estos señores empresarios tan glamourosos de los que salen cien bajo una piedra si le das una patada, que se queden con sus porteros, su Bisbal y sus clones, que por muy monos y elegantes que vayan, seguro que beben menos que tú, y en eso, amigo, salen perdiendo.

Gremlins… en otras pelis.

Septiembre 16, 2008

Pues eso mismo. Un currante lo ha metido en el youtube y ahí lo planto yo.

Merece la pena porque está muy bien hecho: imagínatelos en EL EXORCISTA, BATMAN, INDIANA JONES, LOS GOONIES… y más. Entrañables.

Costumbres inquebrantables

Septiembre 13, 2008

Una boda no altera mis hábitos: Yo me afeito los lunes“.

Koke cuando se le preguntó si iba a adecentarse para la boda de esa tarde.

The only living boy in New Cross

Septiembre 12, 2008

Ya regresé, no he acabado con la mudanza pero ya poco a poco me vuelvo a encargar de esta cosa llamada Blog.

Ahí va una canción que recuerdo del año 1992 (yo tenía 15 años) y que me encantaba entonces, volvió a mi memoria y aquí os la planto. Me trae buenos recuerdos.

Son unos ingleses llamados CARTER USM (USM significa THE UNSTOPPABLE SEX MACHINE) y llevan en esto de la música la tira. La canción habla de un barrio de Londres llamado New Cross y de la variopinta fauna urbana que allí se junta día a día. Vamos, como si yo le hago una canción a la zona de Cáceres por donde salgo de marcha, supongo, pero la canción mola. Por cierto, muy difícil de encontrar en la mula.

Os aconsejo ver el vídeo, que no tiene desperdicio, sobre todo la pinta y la forma de moverse del cantante, con ese jersey impagable sólo comparable con las zapatillas de estrelals de JLJ, jajaja. Ahí va el enlace del vídeo al Youtube:

http://www.youtube.com/watch?v=-RURI8xCb74

Y ahí va la letra de la canción:

CARTER USM: THE ONLY LIVING BOY IN NEW CROSS

Hello, good evening and welcome
to nothing much
A no holds barred half -nelson
and the loving touch
The comfort and the joy
of feeling lost
With the only living boy in New Cross

Fill another suitcase
with another hall
Of hotel towels and toothpaste
and the bathroom wall
Then wipe the lipstick hearts and flowers
from the glass and chrome
Take five or six hot showers
and come on home
To the comfort and the joy
of feeling lost
With the only living boy in New Cross

I’ve teamed up with the hippies now
I’ve got my fringe unfurled
I want to give peace, love and kisses out
to this whole stinking world
The gypsies, the travellers and the thieves
The good, the bad, the average and unique
The grebos the crusties and the goths
And the only living boy in New Cross

Eyes down and I’ll keep you up to date
Two fat ladies in 1988
The safe sixteen lovers who lied
Purley’s queen and mother makes five
Butchered bakers, deaf and dumb waiters
Marble Arch criminals and clause 28′ers
Authers, authors, plastered outcasts
Locked up daughter, rock and roll stars
Goodbye Rudy, David and Rosie
Abraham and Julianne
and everyone that knows me

The gypsies, the travellers and the thieves
The good, the bad, the average and unique
The grebos the crusties and you and I
Hello, goodevening, welcome
and goodbye.

Pachi

Septiembre 2, 2008

No soy el más adecuado para hablar de él, y muchísimos antes y después han cantado y cantarán sus excelencias como la gran persona que fue.

También sabéis que muy poquitas veces me veréis en una Iglesia y que pocas personas pueden hacer que me vea en esa tesitura. Pues Pachi era una de ellas. Y no por ser cura, aquí la religión se queda completamente aparte, sino por la persona. Porque no creo en instituciones, sino en el poder de una persona, y aquí esta persona merecía la pena.

No voy a contar lo bueno que era, sino que simplemente recordaré una anécdota que viví siendo él profesor de religión:

En unos años conflictivos para los chicos de mi edad, las hormonas rabiosas de 11 y 12 años, Pachi tuvo los cojones, en un colegio religioso, de ponernos la película EL LAGO AZUL y de mostrarnos, sin tapujos y sin miedos, sino con toda la naturalidad con la que deberían tratarse estos temas, la sexualidad humana y el conocimiento del cuerpo humano como lo más natural del mundo. Luego llegó el niñato de la clase (que se pasaba junto con otros pelis porno bajo cuerda) y se lo dijo a sus padres, quienes, muy puritanos ellos, se quejaron a la dirección del colegio y ale, ahí se acabó la peli. Nunca llegamos a acabarla (pues se tenía que dar en dos clases y sólo pudimos gastar una). La dirección del colegio se cargó la sana iniciativa de Pachi y su valiente actitud.

Así es, VALIENTE, ése es mi adjetivo para él. Descanse en paz.